Manejo del Dolor y la Pérdida

Aunque el dolor y la pérdida son difíciles de manejar, éstos son parte natural de la vida. Cuando las personas pierden lo que valoran, sienten pérdida. Cuando la gente se muda, hay un sentimiento de pérdida hasta que encuentran nuevos amigos y establecen nuevas rutinas. Cuando se debilita el estado de salud de una persona, hay un sentimiento de pérdida, una de las emociones más dolorosas del ser humano. Cuando una persona es diagnosticada con una condición crónica o progresiva, la persona que es diagnosticada y sus familiares sienten dolor. La persona que es diagnosticada siente dolor por la pérdida de habilidades, la disminución en el control de funciones corporales y la incertidumbre de lo que el futuro traerá. La familia siente dolor por el diagnóstico y por la pérdida de la persona a quien conocen tanto. A medida que la enfermedad progresa y las habilidades y funciones de la persona cambian, la persona y la familia sienten la pérdida de todas las experiencias compartidas. Para manejar el dolor de manera más efectiva, puede ser útil conocer las cinco etapas de duelo descritas por Elisabeth Kübler-Ross:

Etapa de Negación:

La primera etapa del duelo es la negación. La persona no puede creer la noticia y se queda como “entumecida”. La persona puede perder el sentido de lo que es normal y sentirse vacía.

Consejos:

Etapa de Ira:

En la etapa de ira, las personas quieren demostrar su furia, se preguntan porque esto les esta ocurriendo a ellos y no a otros.

Consejos:

Etapa de Negociación:

En esta etapa, las personas quieren hacer un acuerdo, o volver a tener las cosas como estaban antes. La persona se puede sentir culpable y preguntarse que hizo mal para merecer que su ser querido tenga una enfermedad progresiva.

Consejos:

Etapa de Depresión y Tristeza:

En esta etapa, la persona se siente sola y puede tener dificultad para dormir, cambios en el apetito o dificultad para concentrarse en las tareas diarias.

Consejos:

Etapa de Aceptación:

La última etapa es el proceso de aceptación. En esta etapa, las personas se vuelven más objetivas y se suavizan los sentimientos intensos de dolor. La persona se puede sentir cansada de estar afligida y estar lista para algo nuevo o diferente. Puede haber momentos ocasionales de furia o tristeza pero son pocos momentos.

Consejos:

Traducido y adaptado por el Center for Telehealth, University of Florida (Centro de Telesalud de la Universidad de Florida) del libro “Helping People with Progressive Memory Disorders: A Guide for You and Your Family con autorización de los autores: K. M. Heilman, MD; L, Doty, PhD; J. T. Stewart, MD; D. Bowers, PhD; L Gonzalez-Rothi, PhD.

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Texto : A, A, A

College of Public Health and Health Professions, University of Florida